Archivo rebelde fr
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(. RGUIBÍB Protestas en Corea del Sur (Izquierda) a lndonesla contra la austeridad del FMI lmpuesta por los lmperlallstas.
La ráplda lndustrlallzaclón en Asia y en otros lugares ha creado un proletarlado joven y combativo. El programa de la revolución permanente es el camlno hacia la emanclpaclón nacional y social de los países coloniales y semicolonlales.
búsqueda de posiciones ventajosas temporales. arrojando por la ventana cualquier pretensión de principios marxistas (ver: Revolutionary Regroupment or Centrist Alchemy. Reagrupamiento revolucionario o alquimia centrista? en Spartacist Edición en inglés No. 53, verano de 1997. Buscamos polemizar con otras corrientes en el movimiento obrero precisamente porque creemos que es a través del choque abierto de opiniones y el debate político que se cla ritican las diferencias políticas y se eleva la conciencia por sobre el minimo común denominador empujado por los centristas y los reformistas.
Es precisamente mediante tal lucha politica aguda que construiremos a la LCI través del reagrupamiento revolucionario genuino con corrientes en movimiento hacia la izquierda. es también a través de escisiones bien preparadas y la ruptura de la falsa unidad que se eliminan los obstáculos y se aclara el camino para la construcción del partido revolucionario. Asi. por ejemplo, la tarea de construir partidos trotskistas auténticos en América Latina fue extendida cuando, después de un período de prueba suficiente, la LCI rompió relaciones fratemales con un grupo brasileño cuyo arraigado oportunismo sindical los llevó a la traición de clase y al Internationalist Group (ver: Ruptura de relaciones frat emales con Luta Metalúrgica. Suplemento de Espartaco, julio de 1996. Continuaremos buscando enérgi camente oportunidades para la extensión geográfica mediante la puesta a prueba en la lucha de todo acuerdo programático aparente entre la LCI y formaciones en movi miento a la izquierda. Un partido debe ser juzgado no sólo por sus palabras, sino por sus hechos; la verdad es a menudo dificil de distinguir a distancia.
La tarea que enfrentan las secciones de la LCI de convertirse en grupos combativos de propaganda con raíces más profundas, requiere la habilidad de generar polémicas y pro. paganda efectivas que intersequen las luchas actuales. Tales. polémicas deberian reflejar nuestra propia participación en esas luchas, y nuestros volantes y articulos deben dirigirse a la vanguardia de los militantes cuya conciencia cam biará a través de tales luchas. La conciencia varia también de una generación a otra y de un país a otro. Los documentos programáticos clave de nuestra tendencia, tales como el documento de la SUU. sobre la lucha por la liberación de los negros, Black and Red Negro y rojo (veríSparrac ist Edición en inglés No. 10, mayo junio de 1967. no fueron el resultado de que alguien se sentó en una oficina a escribir, sino que reflejaron la participación de nuestros camaradas. en plantones y manifestaciones, discutiendo la politica revolucionaria con otros militantes en luchas vivas. La interven ción activa con nuestro programa generará la propaganda que necesitamos para ganar a la vanguardia de intelectuales, obreros y oprimidos a nuestras filas.
La proletarlzación y la revolución permanente Un tema central de la III Conferencia Internacional fue la necesidad de que las secciones de la LC! echaran raices en los lugares donde están y adquirieran una base de apoyo en sectores clave del proletariado a través de la construcción de fracciones comunistas en la industria; igualmente, la LCI debe buscar la realización de extensiones calculadas a nivel internacional donde haya vitalidad y accesibilidad proletarias.
Notablemente. cuando la SUU. adquirió fuerzas suticientes a principios de los años 70, deliberada y exitosamente construimos puntos de apoyo proletarios aqui y allá, en industrias clave como la acerera y la automotriz. Nuestras concentraciones industriales desaparecieron en su mayoría como resultado de las dislocaciones del mercado global capitalista: las masas son desempleadas a través de los despidos y los cierres de plantas, conforme el capital de inversión cam bia a mercados de mano de obra más barata que ofrecen una tasa de explotación más elevada. Hoy, los campos tabacaleros en los estados del Viejo Sur de los EE. UU. donde los sindicatos no están bien establecidos están llenos de plan tas automotrices, que no son fácilmente accesibles para una pequeña organización comunista basada en los centros urbanos. En otros lugares, la inversión capitalista intensiva en