Archivo rebelde fr
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en Mlet)l lld lots. nn tlttbn nern.
Entre los asesina tos que, por, cientos de miles,¡itan cometido las jaurias falangistas, monárquicas y clericales. al servicio de Hitler en España, bar algunos. mncho. especial mente inexplicables en su inutilidad politica. due, por eso mismo, nos dan idea de la infinita capacidad del hombre, cuandouu fanatismo interesado le envenena, para los cri menes más imerosirniles y nmnstruosos. Xsi 185 muertes fríamente ordenadas, como anedida de precaución de hombres cuya actitºidad política, nnia o :idjetiva, por nin)
gún con cepto podia significarles el menor indicio de peligrosidad. en Espana han cai i, do sin más ni inas, miles, muchos miles, de este modo. Por más amigos. significativos, recuerdo ahora los nombres de García Lorca, Leopoldo Alas. el rector de la Universidad asturiana. ininolado por el odio que aun inspiraba. al beateri o Retrato de Sylvro Kosstr. Ramón Acin oretense la mernorra de su ilustre padre, a causa de. La Regenta. Salvador Vila (jo ren rector de la Unirersidad de Granada, distinguido arabista, siempre ensimismado en sus estudios y sin actuación pública ¡ni si quiera por parte de padre! que haga concebible su fusilamiento. los hermanos José Maria y Ang usto. Muniesa (profesores de la Facultad de Medicina de Zaragoza, culpables, el uno de su relación con Marcelino Domingo, y el otro de su consaguinidad con el delincuente principal. Ramón Acín.
Con angustiosa dificultad obedezco al requerimiento de ios ¡queridos editores de ARAGON. quienes me pide una linea in memoriam del entrañable amigo sacrificado.
Creen que aquella armstad nuestra hace que.
sea yo el asºº: apto para evocar lafnobilisima, aragórieslsim a e interesantísima figura de Ramón c1n Pero se engaña pues los. siete anos transcurridos no hang serenado todavia los recuerdos, como seria ¿1 preciso para poder hacerlo sigue en carne vita. el sentimiento de doloroso estupor? y cólera trenettca. olo podrá calmarse. ctiando Por Rafael Sánchez Ventura tierºros, persecuciones, cárceles, y al final. el martirio y la muerte, dechado heroico, sintesis suprema de las t irtndes todas de su hermosa vida. lamriom mee títeii referirme a su mejor obra. a la intimidad de. aquel hogar, ejemplo emocionante de armonía, de elevación, de belleza, donde todo adquiría dignidad. Gracia; aquel hogar de Huesca, que.
también fué nilo, instalado en señorial casona de anchas estancias repletas de cua dros, esculturas, estampas, viejos muebles y libros, objetos múltiples de eanisito arte pºpular, conseguidos al cabo de los años en incesantes correrías que hicimos juntos por tantos y tantos lugares; aquel hogar animado por la inteligente alegºría de Conchita. lonrás, la tierna compañera de Ramón. él identificada con orgulloso amor, iluminado por el radiante hechizo de las dos niñas, atono ambas en hcrmosnra y precoz sensibilidad inteligencia con el ambiente de la casa; aquel hogara todos abierto, donde el pobre tenia puesto franco en la mesa, ense ñanza cordial de música y dibujo. en la Academia, acogida de incondicional amistad siempre y al que, por una tolerancia insensatamente bondadosa, que ¡acaloró más de una discusión entre nosot os, tuoso acceso muchos indeseables reaccionarios, algunos canónigos y magistrados, que participaron en el doble asesinato o aplaudieron luego hasta le espeluznante saña in descri ptible, de caracteristica filiación tranquista, con que fué perpetrado.
Matar ¡y matar como le mataron! a un hombre como Ramón Acín, cuyo único de fecto fué su bondad (excesiva bondad, no controlada, que siempre dominó espótícamente su inteligencia, hasta la nnbló a veces haciéndole incurrir en sensibles contradic ciones; insumisa bondad en acción constante, que los. más berroqueiios reaccionarios se reían obligados a reconocer, aun qne manifestando, en anticipada justificación de su premeditado crimen, que esa misma bondad era el peor enemigo para ellos por que su escandalosa ejemplaridad desm entia las doctrinas de la gente de orden. matar a un hombre como Ramón Acin, y matarlo en Huesca, en su Hneaqueta del alma que nadie quiso tanto como ¿a (tanto laqniso que hasta, yo puedo aíirmarlo, murió por amor a ella: recuerdo encendidamente unas letras que me escribió a lt ladrid en Julio de 1936, diciendo que retrasaba su partida veraniega ifba a ser en la Pobla de Montornés, un lugar en ia costa de Tarragona porque da mucha pereza irse de Huesca. matar a un hombre como Ramón Acín y matar a una. mujer como su Conchita, la pareja de más.
altura moral e intelectual que tenia la ciudad, y matarles con tal escarnio ier0tidad, expresa la índole del regimen que impone cóm traey tenían al ec. Costo. ucodor spnño. Por HERNANDEZ RUIZ En el número anterior apuntaba Mante más nación alguna habla soportado Pºr tan cón, no sin cierto enojo, que todo el mundo llexa a Costa a su talante y conveniencia, sin haberlo leido ni entendido.
La queja no es nueva. La formuló por primera vez Unamuno, con su habitual agrewidad, cuando aun resoua ba en los ámbitos peninsulares los ditirz nnbicos elogios de las oraciones fúnebres dedicadas a nuestro lorntidable tp0ligt 2tf0.
Después se ha repetido múltiples veces, siempre con justa causa, su) duda; pero a mi ver dramatrzando los hechos. demasiado.
En primer lugar, leer a Costa, entendien do por tal leerlo integramente, es empresa de romanos, ya que su obra es extensisima, no ya por el númerodc volúmenes, sino, ante todo, por la pluralidad de. los asuntos que trató.
in segundo término, mucl? de sus libros solo interesan a los especialistas respectivos. tina buena ¡proporción del contenido de todos los que publicó, ha perdido vigencia, no por haberse convertido en lugar común, sino por todo lo contrario; por que le faltaban aquellos caracteres de fuerza psicológica, de penetrabilidad histórica o de profundidad científica que ascºuran la penix encia de las obras escritas es que tenemos que desengañarnos: Costa no tenía alma de erudito. lo de me nos en él, con ser grande, era su personalidad de sabio y de escritor de libros. Otros tan buenos como él, jacen en el olvido o en la ignorancia de las gentes y no. ueda más rastro de sus nombres que una referencia brcte en una bibliografía o en una historia de las actividades del ramo. Lo importante. significatixo en Costa, es Costa mismo. si me apuran, el fenómeno Costa.
Un hombre, en la acepción más portentosa que esta palabra puede alcanzar, tal por eso mismo producido precisaniente en Fspaña, y dentro de Fspaña, precisamente en Aragón. en un morrlenio en que todo el mundo proclamaba con malsano regodeo. los espanoles incesantemente repetían, que España estaba, más que en decadencia, tunerta. putrefacta.
Lua )oz estentórea, clamando en la tierra fuerte de nuestra tremenda península, la cual detolx ia las tocerradas agigantándolas hasta transformadas en un estruendo tan formidable, que no lograba permanecer aje nas a él ni las melódicas sorderas que la Restauración habia cre ado Un alarido formidable y continuo que no dejaba dormir.
En suma, todo el plan narcótico de Cánovas y San: sta, patas arriba bajo las boméricas carcajadas de los ÍCjOS dioses, que a caballo sobre los lomos del Pirineo, contemplaban a aquel sublime enerqúmeno desatando vientos ¡de pasión sobre una Fspaña.
hundida en su cansancio histórico Un cansancio, por lo demas, irremediable. pues ja. u sistema semejantes procedimientos, y los ins tintos de sus partidarios, con demasiada claridad para que sea lícito, cerrando los ojos ante la repetición inacabable de lieehos pa.
recidos, pensar seriamente en otra cosa que no sea la lucha a muerte contra lo que eso representa, en cualquier sitio y forma que se presente. indignación. uja. íptoiutneiation en ror. su más talor que los tltl i(t5 maudoble. de los.
to tiempo tan inmensos y mal estimados tra bajos. No fué por aquellos días cuando uno de los boticanos politicos de la Restauracion. dijo que España era un muerto que andaba?
Pues ahí tenía la respuesta: un hombre tiro y despierto disparando rajos terbales. pleno pulmón sobre un pueblo, no muerte, sino vencido momentáneamente por el bechri bruto de largo sueño retrasado.
Las respuestas se multiplican en el: libro, otro libro, otro libro. Qué se leen poco? Bueno. rún dia se leerán ¿Qué el dormido no despierta. Bienf Ya despertará. Es. cnestión de puhnones y los pulmones la cabeza funcionan satisiac toriamente Un articulo, otro articiilo, otro articulo.
Esto es más fuerte; tiene ia lire)edad. la condensada y poterite fuera del grito; parece que penetra más en la conciencia aletargada. Adelante!
Un discurso, otro discurso, otro discurso.
Sinceridad, dolor, pasión, cuer fia, irr pc Fl durmiente se incorpora. Siente como iiii eco de tormenta que arauza. ralope sobre su lecho a la intemperie.
Una )02 apocali¡rtica resuena er. ei e3pacio por encima de las montañas, má. allá de las más altas nubes. Se dibuja un gesto, un además, una faz barbada, aieonada. Se percibe una entonación especial; un acento extrano, un complejo de ibraciones (iiit. se siente como algo nuevo y clesconocirbi ¿Cólera? Si, una cólera abrasadora, pero distinta; no parece cólera pura, simple có lera. Arrebato. ii ijia. isabía. Desesperación? Todo eso también; pero algo más, algo más ¿Acas o dolor. Eso es! un dolor sobrehumano; una suprema, indescriptible desoia u ción. impregnando la inquietante mezcla psicológica, la nunca experiment ada combi nación de sentimientos en si eternos, pero ahora restidos de rara nn) ed. por i) intensidad y el modo personaltsirnn de ser sentidos, un amor intenso y trágico cu xa sensación despedaza el alma. l)olor amor de España.
Magnífica frase para algunos. eR al etc aniquiladora ¡para Costa, que agoni xa. ba cra ia día con la agonía de España.
Porque él, empeñado en su lucha, no ndtirtió que España se levantaba, imposibi litada de seguir durmiendo ba jo la np tad. rbal. sentimental por el desatada. se preguntaba, restrenándo use los ojos. Quién diablos aiida por ahí. qué dice esa. oz que en estos calmos espacios de Espana Del seno del estruendo confuso. brotan ráfagas deslumbrantes. Frases frases, irtses. Tórrentes de frases. lxandales de trases. Cataratas de ¡rasos que se estrel lan con pedreg0so trag or contra el suelo de ro ca dura. to mi atu.
miterando resttena. Ciertamente esas frases están eugarzadas en bonisimos discursos. artículos libros. )etrás y aircde lor dee llas, se descubre una suma enorme de saber; un dilatado mundo de ideas originales. fecundas; nero ¡que hemos de hacer! la nente: tperia las me: apenas las percibe; sólo las presiente. eso le basta para justificar la grande.;1 necesa ria del hombre El hecho es que para el pueblo que la presencia, la vida de. Costa aptrece. como una gesta, y su palab1a como su propio canto. como ocurrió en las estas anti. nas. el pueblo se identitica con el héroe. con sus leíltlí lh, ll( ZlilOl ít. Dll tli zilllililh utltlm)
alta signiiiea ata Cides, los Fernán tion: tlez. ios Ailonsos Batall. tdm e este pue blo e eone aqueilo5 )asajcs que en tonos íltln ti. ttl. ltttéftt ¡tttt energia. tna. otes esencias. los graba en. ttieltlt. iria t))nlttt)d. ttttcttt t:t1t ptr)tunrin nente. que jamás saldrán de ella. no tar iar;in en perder la tondicion. nhenlicz. de ccuctdos para comer tirse en sustancia prn )ia de Fspaiizt. decada es. tit)l lltit. i lt nente los nuria nes. más leidos escritores lar inn ¡pm este pti)ilett:i0. los más de. su: ibios. de sus lectores lor el. osta ué rdttcaditr de Fspana en el primero. más rastendcntal sci)tidt) llcspettó ia concien )ia tl la nacion. la oitir. de ¡it riha abaio. la Larandet. la estrujd la llweln. ia e alto. sl. olh) hizo. st)l.)t e todo. con sus trases, con tt acento y con su ¡gesto. l, os libros son una espléndida añadidura mandes cdttcadt). ies de pueblos no han tecesilndo escribir libros. ii tampoco lo lu. ier. necesitado. Pero su actixidad le pedia. odo,. y tal te. este todo tenga un tatáclc)
rsimbólico de titanismo contenientc para el caso.