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Lenin

M. N. Roy, “Un visitante misterioso”, Memoirs, Delhi, Ajanta, 1984 (orig. 1964), cap. 24.
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su hotel la noche anterior, después de nuestra conversación.
¿Cómo iba a privarse del privilegio de la compañía de un bolchevique cuando justamente había uno en la ciudad? Él no tenía la calma oriental ni el virus de la conspiración en su mente. Él era un revolucionario sincero que reconocía a otro cuando lo veía. Le pedí que me contara su entrevista. Con un aire de triunfo me dijo que tenía algunas noticias sorprendentes para mí. ¡El Sr. Brantwein era amigo de Lenin y había llegado al Nuevo Mundo como su emisario personal!
¿Cómo se fiaba de una nueva relación? ¿Acaso también estaba dotado del sexto sentido para reconocer a un hermano de sangre cada vez que se encontrara con alguno? Esto picó a Charlie y se metió de lleno a contar su entrevista.
Habiendo llegado hasta él, Charlie invitó al Sr. Brantwein a cenar afuera. El comedor del hotel era un lugar sofocante, y él no quería ser visto con un extranjero. Fueron a nuestro restaurante italiano favorito y tuvieron una velada alegre con una botella de Chianti. El bolchevique era un hombre de mundo y buena compañía, certificaba Charlie. Su charla era instructiva como interesante: se podía aprender muchas cosas de él: todo lo referido a música, pintura, teatro, comida.
y conocía muchísimo sobre los EEUU, como si hubiera vivido allí toda su vida. Pero, ¿y de la revolución? ¿No habló de eso? Desde luego, él quería: pero no hubiera sido inteligente ventilarlo en público. Entonces, ¿cómo se enteró Charlie de la importante noticia de que el Sr. Brantwein era amigo de Lenin? Bueno, realmente dijo algo sobre su vida pasada, sus actividades revolucionarias y sobre la gente con quien andaba. De lo poco que dijo se podría inferir que era uno de los bolcheviques máximos, que estaba íntimamente relacionado con Lenin. Me extrañaba la credulidad de Charlie, pero no dije nada que afectara su fe o empañara su entusiasmo. Sólo que aumentaba mi curiosidad acerca del extranjero. Bueno, después de sólo unas pocas horas yo estaría cara a cara con